Entrega del X Premio de Relato Corto ‘Eugenio Carbajal’

La décima edición del Premio de Relato Corto “Eugenio Carbajal”, que cada año organiza la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Mieres, se ha cerrado con el acto de entrega del mismo, celebrado en la tarde de ayer en el Ateneo de Turón.
Dotado con 1.500 euros, este premio se ha consolidado como uno de los más importantes celebrados en Asturias destinado a escritores jóvenes y ha alcanzado relevancia a nivel internacional. La prueba es que el galardonado en esta edición ha sido el escritor colombiano Jaime Rodríguez, estudiante de filología clásica afincado en Grecia y con nacionalidad española (en la fotografía, con la viuda de D. Eugenio Carbajal).
El joven autor no dudó en viajar desde Grecia para recoger el premio y emocionar a los asistentes con la lectura de su relato ganador, “Pro-patre”, un relato que por su estilo y contenido poético ya había llamado la atención del jurado, en el que formaban parte escritores como Fulgencio Argüelles o Fernando Menéndez, que lo destacaron entre los más de setenta relatos, provenientes de distintos países del mundo.
Queda abierta una nueva convocatoria de este premio, al que pueden pueden presentarse escritores con edades comprendidas entre los 16 y los 30 años, con una obra inédita y una extensión limitada a los diez folios.
Por cortesía de la Oficina de Información Juvenil de Mieres, les ofrecemos a continuación los primeros párrafos del relato ganador:
Pro patre
“Como el águila, que incita a sus polluelos a volar
Y revolotea sobre ellos
Y extiende sus alas, y los acoge,
Y los lleva sobre sus plumas.”
Deuteronomio, 32, 11.
para Juana Anzellini
Yo no soy como mi padre.
La piel de mi padre es del color de la tierra húmeda. Mi padre es alto como la puerta de la casa y tiene que bajar la cabeza para entrar. La puerta de la casa es de madera y el color de la madera es marrón oscuro, casi como la piel de mi padre.
Mi padre trabaja en la casa.
Mi madre murió.
La casa es grande. La casa es grande y es de madera como la puerta. El techo es alto para que mi padre pueda estar adentro cómodo.
Yo no soy tan grande como mi padre.
El pueblo en el que vivimos mi padre y yo es el más grande de la región. La casa de mi padre es la más grande del pueblo.
Hay noches en las que recuerdo a mi madre, hay noches en las que recuerdo a mi madre y recuerdo el olor de mi madre y el color de sus ojos y deseo volver a verla.
Mi lecho es de paja y el de mi padre es de plumas. Mi padre no es como yo. Mi padre es seco, tosco, fuerte; el sol ha quemado su cara, la arena ha secado sus labios, el trabajo ha engrosado sus manos.
Hay en el centro del pueblo dos templos con dos altares contrapuestos, hay también dos religiones en el pueblo. Mi padre construyó la casa lejos de los templos, al margen del pueblo. Yo no conozco los dioses que habitan los templos, yo no doy holocaustos, yo no conozco los ritos, yo no poseo cabras o gallinas para consagrar a los dioses.
(…)
(8 de marzo de 2012)
Fotografía: Carlos Vega Zapico
