Reportajes

Héctor Abad Faciolince en el XIII Encuentro de Clubes de Lectura

El sábado 31 de abril se celebró el XIII Encuentro de Clubes de Lectura de las Bibliotecas Públicas de Asturias, organizado por el Grupo de Trabajo de Animación a la Lectura con la colaboración de la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte, la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Avilés, la Asociación de Librerías de Asturias y la compañía Penguin Random House. La cita fue a las 11:00 horas de la mañana en el Centro Niemeyer.

Más de 900 lectoras y lectores procedentes de los clubes de lectura de las bibliotecas de públicas de Allande, Avilés, Cangas del Narcea, Carreño, Castrillón, Castropol, Coaña, Colunga, Gijón, Gozón, Grado, Langreo, Laviana, Lena, Llanera, Mieres, Morcín, Muros de Nalón, Navia, Noreña, Oviedo, Parres, Pravia, Quirós, Ribadesella, Ribera de Arriba, San Martín del Rey Aurelio, Sariego, Siero, Sobrescobio, Soto del Barco, Tapia de Casariego, Taramundi, Tineo y Valdés se reunieron para escuchar al escritor y periodista Héctor Abad Faciolince. En esta ocasión los asistentes portaban un marcapáginas conmemorativo con la silueta del edificio de Oscar Niemeyer y la ría diseñado por Celia Rodríguez Rodríguez.

Presentó el evento la coordinadora del Grupo de Trabajo de Animación a la Lectura, Cristina Jerez Prado que dio las gracias a la Consejería y al Ayuntamiento de Avilés y reclamó el papel de las bibliotecas en la sociedad. Rafael Gutiérrez Testón, presidente la Asociación de Librerías de Asturias, hizo referencia a las bibliotecas de Medellín como sanadoras de cicatrices. Pablo Léon Gasalla, Director General de Patrimonio Cultural, destacó la importancia de leer para crear comunidad y hábito democrático, y Mariví Montesarín, Alcaldesa de Avilés, habló de un “sábado de gozo” y puso en valor la lectura compartida que «nos salva de la estupidez».

A continuación Teresa Pasarín Arne, responsable de la Red Municipal de Bibliotecas de Avilés, fue la encargada de presentar al escritor colombiano haciendo un recorrido por su trayectoria vital y destacando el componente poético de los títulos de sus obras.

Héctor Abad Faciolince es escritor y periodista nacido en Medellín, inició estudios de medicina, filosofía, periodismo y literatura en su ciudad natal y finalmente estudió lenguas y literaturas modernas en la Universidad de Turín. Ha traducido a autores italianos, entre otros Umberto Eco, Lampedusa, Leonardo Sciascia e Italo Calvino y publicado numerosos ensayos para revistas de uno y otro lado del Atlántico. Ha obtenido diversos reconocimientos por sus obras como Premio Nacional de Cuento (1981) en Colombia, I Premio Casa de América de Narrativa Innovadora (2000) en España o Premio a la Mejor Novela Extranjera (2005) en China.

Ha publicado novelas como Asuntos de un hidalgo disoluto (1994), Fragmentos de amor furtivo (1998), Basura (2000), Angosta (2004), El olvido que seremos (2006), El amanecer de un marido (2008), La oculta (2014), Salvo mi corazón, todo está bien (2022) y recientemente Ahora y en la hora (2025). Otras obras Malos pensamientos (1991), Traiciones de la memoria (2009), Tratado de culinaria para mujeres tristes (1996), Palabras sueltas (2002), Oriente empieza en El Cairo (2002), Testamento involuntario (2012), Una bolita plateada (2018) y Lo que fue presente. Diarios (1985-2006) (2020).

El autor comenzó su intervención manifestando que, a pesar del pequeño contratiempo de salud sufrido, tenía que venir “aquí estoy muy bien, feliz de estar en Asturias”. Recordó a su compañero en la Universidad de Turín José Manuel Martín Morán, nacido en Turón (Mieres) y a sus amigos los Trueba que siempre le han comentado que lo mejor de España son los asturianos.

Relató que, a pesar haber publicado solo un libro de poesía Testamento involutario, antes de iniciar sus obras escribe un poema que se convierte en un resumen e índice de esa novela. Leyó Memento que siete años más tarde se plasmaría en El olvido que seremos, la biografía de su padre asesinado por un sicario en Colombia. Sus primeros borradores los hace en cuadernos a boli, un boli que sujeta “solo con tres dedos”  y que luego pasa a limpio en el computador.

Hizo un alegato a favor de Europa el lugar donde los países del sur de América deben mirar “el sitio más digno, el menos indigno de los que hay”, esto es la perfección o “lo menos malo que existe” frente a América del Norte que se dedica atacar al viejo continente y a expulsar a los latinos.

El último libro, Ahora y en la hora, está inspirado en una gran escritora ucraniana Victoria Amelina, con la que acababa de cambiar el puesto en la mesa cuando un misil ruso de seiscientos kilos de explosivos redujo a escombros la pizzería en la que departían en Kramatorsk. Murieron trece personas, su amiga se salvó en un primer momento pero murió pocos días después. Según comentó no fue fácil escribir esta obra, ha sido un libro surgido del amor, pero también del sentimiento de culpa donde han tenido un papel importante sus dos editoras, Carolina López y Carolina Reoyo, que se encargaron de “podar” y “montar” el relato.

A lo largo de su vida ha ejercido varios trabajos vinculados al mundo del libro, primero como librero de “libros viejos, libros leídos”, de bibliotecario en el Centro Cultural Bibliotecas Luis Echevarria Villegas y como editor, de la editorial Angosta que fundó en 2016 en Medellín y cuya premisa es dar oportunidad a escritores emergentes.

La escritura conlleva un proceso de documentación, leer muchas cosas, investigar y vivir. Habló de escritores a los que admira muchísimo como Joseph Roth, Joseph Conrad o Vasili Grossman. También de escritoras como Natalia Ginzburg, Piedad Bonnett, Pilar Quintana o Idea Vilariño.

Después de años ha vuelto a reconciliarse con Colombia, “un país de mierda” que le había hecho tanto daño. Se fue a Italia cuando mataron a su padre pero regresó cuando fue consciente de que se le estaba olvidando la lengua de su infancia, el español. “Quiero estar con la familia, el paisaje verde y la lluvia” “adoro los afectos y el verdor”.

Todas sus novelas hablan de Colombia, no se considera un escritor costumbrista porque “no soy un activista” como sí lo era su padre. La novela no es un género local, es transnacional cosmopolita. Los novelistas escriben sobre lo que pueden y sobre lo que quieren.

Para terminar un fragmento sobre lo que piensa de lectura de su obra Lo que fue presente. Diarios (1985-2006) ”Quiero leer y leer y leer. Toda la vida, todo el tiempo, y lo que me dé la gana (¡todo!), solamente lo que me dé la gana. Retirarme, jubilarme, tener una casa sin polvo y ordenada, a lo mejor en el campo. Y que las visitas vengan solo de vez en cuando, que no  molesten tanto las visitas. Para poder leer y leer y no hacer otra cosa que leer”.

(2 de junio de 2025)