Ediciones Trabe: Libros con compromiso

 

 

 

Ediciones Trabe cumple su mayoría de edad afianzada en esa sólida trayectoria que la ha convertido en la prestigiosa editorial que es hoy, comprometida con la calidad literaria y sin renunciar al objetivo que la inspiró hace 18 años: fomentar la cultura y la lengua asturianas.

 

Trabe viene apuntalando la literatura asturiana desde que naciera en 1992 de la mano de Antón García, una misión que ha continuado con igual entrega Ignacio Iglesias, tras su compra en 2007, a través de la Editorial Ámbitu. Con un catálogo estable que alcanza los 570 volúmenes y una labor ampliamente reconocida en estos 18 años de vida, Trabe es capaz de amosa-y el camín a la so casa al propio Ulises y de instruyir nes artes de la maxa y la bruxería al mismísimo Harry Potter.

“Hay una línea claramente continuista con la labor que siempre ha realizado la editorial –asegura Esther Prieto, directora de Trabe–. Se mantienen las mismas colecciones con un contenido y un diseño  similares, y los cambios han sido mínimos. Son otros nombres, pero el mismo trabajo”.

Cuenta, entre otras, con colecciones de narrativa, poesía, ensayo, investigación, cómic, y literatura infantil y juvenil, que engloban tanto textos escritos en asturiano como traducciones de otros idiomas. Basta saber que el 95% de las obras que edita lo son en esta lengua para comprobar que la vocación de hacer visible la literatura en asturiano sigue siendo en 2010 un objetivo tan vigente como lo era hace 18 años.

Esther Prieto, Ignacio Iglesias y Samuel Castro forman la terna que está al frente de Ediciones Trabe.

“La trabe es la viga maestra del hórreo –recuerda el editor Ignacio Iglesias– y ésa es la idea que nos sustenta, la de servir de soporte para que un movimiento que nace, como todos los movimientos nuevos, con cierta precariedad y voluntarismo, cuente con el apoyo de una empresa que ejerza de sólida base”.

Que la cultura no es el modo más rápido de conseguir millones lo saben mejor que nadie, pero “aquí nadie pretende hacerse rico, nuestras expectativas son pocas –admite Iglesias–. Aspiramos a sobrevivir, a mantener una constancia y a garantizar una larga vida a la editorial que, a su vez, haga posible otras iniciativas. Si esto se quedara en una guerra de guerrillas, si fuéramos proyecto a proyecto, no podríamos asumir una labor como ésta con la que pretendemos dejar poso”.

Poso que ya es una realidad. Con un fondo editorial que supera las 570 obras y que crece en los mejores años de cien en cien y, en los más modestos, de 30 en 30, Trabe se está convirtiendo en la memoria literaria de los autores que han escrito y escriben en asturiano. Lo acredita una larga lista que va desde nombres ya clásicos como Pachín de Melás o Josefa Canallada, a los más jóvenes que se incorporan a la literatura, como Elizabeth Felgueroso, David Artime, Sofía Castañón o Miguel Rodríguez Monteavaro, pasando por esos escritores considerados valores seguros, entre los que se encuentra la propia Esther Prieto, Antón García, Milio’l del Nido, Miguel Rojo y Berta Piñán.

 

“Traducir La Odisea y Harry Potter al asturiano no sólo no son proyectos incompatibles, sino que el uno sin el otro no podrían existir. Esto demuestra nuestra dimensión de futuro: trabajamos para el lector de hoy y también para el de mañana”

 

 

 

“Hay escritores que ya son clásicos, que son de la casa y que sabes que venden –explica Prieto–, pero nuestra labor editorial se basa también en estar al tanto de la gente nueva que va publicando en revistas u otros sitios para ofrecerles trabajar juntos, y tenemos la suerte de que estos años está saliendo autores muy interesantes.” Las limitaciones, sin embargo, juegan en su contra. “Captamos y tratamos de estimular talentos nuevos para que sigan por esa línea, pero es complicado porque en este toma y daca lo que puedes ofrecerles es muy relativo –reconoce Ignacio Iglesias–. No puedes darles el poder y la gloria, ni el contrato de su vida, ni ofrecerles que se retiren a la Toscana para dedicarse seis meses a escribir. Nosotros tenemos que intentar convencer con compromiso”.

Y, ellos lo demuestran, el entusiasmo supera toda dificultad. Los libros de Trabe rezuman la ilusión de las tres personas que están al frente de la editorial y cuya terna completa el diseñador Samuel Castro.  Quizás por eso se han permitido el lujo de emplear 25 años en traducir los doce primeros cantos de La Odisea, de Homero, y no se arredraron a la hora de negociar con el representante de J. K. Rowling (Premio Príncipe de la Concordia 2003)  los derechos para conseguir que Harry Potter hablara en asturiano. “No sólo no son proyectos incompatibles, sino que el uno sin el otro no podrían existir –se muestra convencido Iglesias–. Esto demuestra nuestra dimensión de futuro: trabajamos para el lector de hoy y también para el de mañana”.

Y en Trabe tienen claro que el futuro pasa por consolidar ese lector que aún resulta demasiado escurridizo, una vez asegurados los textos con la aparición de una nueva generación de escritores surgida hace 20 años. “Sí que hubo un momento en que la preocupación era disponer de autores que pudieran escribir en asturiano con solvencia y calidad, porque antes no los había, la tradición literaria en asturiano no se había roto del todo pero era muy débil –según Ignacio Iglesias–. Ahora, el problema ya no es de los autores, los hay y muy buenos, por eso lo más importante es consolidar un público lector, algo que cuesta, aunque tampoco tanto como algunos piensan, y la prueba es que continuamos aquí, sobreviviendo. Pero se debe garantizar que el mercado, tanto de autores como de lectores, no dependa del voluntarismo, sino que tenga unas bases sociales, de público, y económicas, de venta, mucho más sólidas”.

Para su diagnóstico previo, Iglesias aporta algunas recetas, polémicas sin duda, pero que considera vías seguras para lograr esta continuidad lectora: una mejor alfabetización escolar; sugerencias de lecturas y presencia de los autores en los centros educativos; el uso de la lengua en los medios de comunicación y en contextos más populares, “sería mejor retransmitir la Fórmula 1 en asturiano que una conferencia sobre Dostoievski”, apunta el editor, y, por supuesto, la oficialidad.  Y concluye: “Nuestra experiencia es que cuesta mucho acostumbrar a los lectores a la letra escrita en asturiano, pero una vez rota esa barrera, les gusta.”

 

www.trabe.org

http://edicionestrabe.blogspot.com

 

(Publicado en Biblioasturias17)

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