La dama de oro

La dama de oro

Simon Curtis

Savor

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Sinopsis:

Han pasado sesenta años desde que María Altmann, una mujer judía, se vio en la obligación de huir de Viena debido al asedio nazi durante la II Guerra Mundial. Tras todos esos años fuera de su país, decide emprender un viaje para exigir el patrimonio que los nazis le robaron a su familia, entre el que se encuentra una importante obra de Gustav Klim, el “Retrato de Adele Bloch-Bauer”. Para ayudarle en este largo y complicado camino, el joven abogado Randy Schoenberg lucha junto a ella para suplir la falta de experiencia de Altmann y llegar hasta la cúspide del gobierno de Austria y la Corte Suprema de Estados Unidos. Sin embargo, el viaje es difícil y María debe enfrentarse a todos los secretos y verdades que se esconden en su pasado, y que ahora salen a la luz.

La dama de oro es una película dirigida por Simon Curtis y protagonizada por Helen Mirren, Ryan Reynolds, Daniel Brühl, Tatiana Maslany y Katie Holmes.

Comentario:

Parece que  la actriz Helen Mirren se ha especializado en protagonizar películas biográficas de mujeres importantes como las de la pensadora y escritora Ayn Rand o Alma Reville, la mujer de Alfred Hitchcock, sin olvidar sus papeles como la reina Isabel II de Inglaterra, la esposa de Leo Tolstoi o la abogada de Phil Spector.  Hay que reconocer que Mirren ha logrado en todos ellos otorgar una digna entereza a sus papeles basados en personas reales y no caer en la caricatura. En La dama de oro vuelve a lograrlo, esta vez en la piel de María Altmann, descendiente de la familia vienesa Bloch-Bauer embarcada en una lucha judicial por recuperar el retrato que Gustav Klimt realizó de su tía Adèle, expoliado por los nazis y que hasta 2006 colgaba en las paredes del Museo Belvedere de la capital austríaca.

Aunque podría haberse ahondado más, el personaje de María Altmann es atractivo y contradictorio. Muchos acusan a la película de Curtis de ser demasiado tradicional, conservadora en su planteamiento y su desarrollo y sin ninguna sorpresa en su aparente simpleza. Y, aunque es cierto que el film deja sus intenciones bien claras desde el comienzo -”La lucha por la justicia nunca termina”, dice el cartel- y no es transgresora en ningún sentido, transcurre con seguridad en su sencillez. No sólo es capaz de mantener el interés durante todo el proceso judicial para devolver el cuadro de Klimt a María Altmann sino que, aunque de forma claramente estudiada con momentos dramáticos perfectamente cronometrados al son de una banda sonora grandilocuente, es capaz de generar una cierta empatía con el sufrimiento presente y pasado y resulta del todo entretenida.

 

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Sobre el autor

Red de Bibliotecas Públicas del Pdo. de Asturias