Nahir Gutiérrez: “No se me ocurre nada para lo que no sirva la literatura”

La asturiana Nahir Gutiérrez ha cruzado con éxito al otro lado del espejo del mundo de la edición, en el que lleva trabajando durante años como directora de comunicación de una conocida editorial. Con su segundo libro dirigido a un público infantil, ¿Dónde está Güelita Queta? (Destino), se ha alzado con la última convocatoria del prestigioso premio Apel.les Mestres.

 

En su primera obra, un delicioso cuento para primeros lectores, Hipólito y Serafín nos demostraron que la amistad no depende del tamaño o de la especie, y que un hipopótamo y un pájaro pueden convivir felizmente en una charca. Con la segunda, ¿Dónde está güelita Queta?, un álbum ilustrado también, como el anterior, por Álex Omist, Nahir Gutiérrez se adentra en el difícil camino de explicar a los más pequeños que hasta las personas que más queremos tienen que irse para siempre alguna vez. Y en esta arriesgada aventura, el premio Apel.les Mestres ha sido el primer reconocimiento a una historia que llega al corazón sin necesidad de disfraces hipócritas ni de fáciles sentimentalismos. Porque si su primera obra tardó seis años en convertirse en libro, con ¿Dónde está güelita Queta? no sólo todo ha sido más rápido, sino que los reconocimientos no dejan de llegar.

Si, como asegura la autora, “recibir un premio es siempre una excelente noticia en sí misma y recibir el Apel.les Mestres, un honor”, el hecho de que el galardón esté asociado a la Fundación Antena3, que repartirá ejemplares del libro el 23 de abril a niños hospitalizados, “es una onda expansiva de felicidad compartida y para mí, que es mi segundo libro, es un espaldarazo y un excelente ánimo para pensar que puedo seguir escribiendo”.

Desde la fantasía y el amor, Nahir Gutiérrez aborda con pulso firme un tema tan difícil de aprehender para un niño como es la muerte, pero la literatura, como cree firmemente la autora, es un camino que conduce a todas partes, por eso “no se me ocurre nada para lo que no sirva la literatura. Arreglar una fuga de amor, un socavón de tristeza, un cortocircuito de mal humor”, afirma. Y no sólo en el caso de los más pequeños, como en este libro, sino que, “afortunadamente, todos, todos somos sensibles a escuchar una historia desde el principio de los tiempos. Recibir la información en forma de narración ayuda a digerirla y se disfruta mucho más”.

    Este segundo libro publicado por la autora es un álbum ilustrado en el que ha trabajado mano a mano con Álex Omist, con el que repite tándem y al que le une una relación fructífera que define casi como “natural”, tras un comienzo marcado por los tiempos modernos, ya que “vi antes la cara de los personajes que la suya, porque nos conocíamos sólo por email”. Cuando surgió aquella primera historia, “ni siquiera tenía claro que fuera realmente una historia y el hecho de que él lograra traducirla en imágenes creo que acabó de darle esa entidad. No supe ni quise decirle cómo imaginaba o quería los dibujos y, sin embargo, cuando vi las primeras ilustraciones supe que era así como debían ser”.

Una de las cosas que demuestra la sintonía entre escritora e ilustrador fue la idea compartida por ambos desde un primer momento de que el personaje protagonista, precisamente la güelita Queta del título, no debía aparecer dibujada en el libro, en un guiño a la imaginación y las vivencias personales de sus pequeños sus lectores, ya que “esto les permitiría rellenar el hueco con sus propias ausencias”, explica.

A pesar de su vinculación de años con el mundo editorial tras su trabajo como directora de comunicación en Tusquets primero y ahora en Seix-Barral, Gutiérrez asegura que no sólo no existe una fórmula magistral para escribir, sino que por estar más cerca de este ambiente, tampoco resulta más fácil. “No existe esa fórmula, ni para publicar ni para triunfar. Estar adentro sólo ayuda a saber que lograr publicar un libro roza la categoría de milagro y por tanto a no perder de vista el suelo”. Respecto a haber pasado de trabajar “dentro” a hacerlo del otro del proceso editorial, o como ella misma define, “al otro lado del espejo”, confiesa que le cuesta, quizás por su “yo escritor está aún poco musculado y porque mi trabajo, aparte de fascinarme, es tremendamente absorbente”.

 

Fotografía: Miquel González

(Publicado en Biblioasturias19)

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Sobre el autor

Red de Bibliotecas Públicas del Pdo. de Asturias