Carmela González Rodríguez, coordinadora de las Bibliotecas de Mieres

Nombre y apellidos: Carmela González Rodríguez

Nombre de la Biblioteca: Red de Bibliotecas Públicas de Mieres

Localidad: Mieres

Número de habitantes: 39.081

 

¿Cuántos años llevas trabajando como bibliotecaria? ¿Y en esta biblioteca?

Comencé a trabajar como bibliotecaria en el año 1983, este año hará 34 años que llevo en esta profesión. Mi primer destino fue la Biblioteca Pública de Santa Cruz. Cuando se jubiló el encargado de la Biblioteca de Mieres, pedí el traslado y desde el año 1984 estoy en Mieres. En el año 1988 me nombran Coordinadora de las Bibliotecas Públicas del Ayuntamiento de Mieres y sigo en este puesto en la actualidad.

Los primeros años fueron años muy interesantes desde un punto de vista profesional, nuestra forma de trabajar cambió completamente. Y tuvimos que cambiar mucho y en poco tiempo. En las Bibliotecas de Mieres por ejemplo pasamos de hacer las fichas de catalogación con una máquina portátil que tenían en el ayuntamiento, máquina a la que no le funcionaban algunas teclas, al ordenador. Un salto que en su momento que supuso un avance inigualable: la consulta en los catálogos, el préstamo, hacer socios… de repente nos llevaba la mitad de tiempo.Esto facilitó y mucho, comenzar a trabajar en profundidad las actividades de animación a la lectura.

¿Desde cuándo está funcionando estas bibliotecas?

La Biblioteca que tiene mayor antigüedad de la Red, es la Biblioteca Pública de Mieres fundada en el año 1919. Su creación fue promovida por D. Vital Buylla Sampil, presidente de la Junta de Extensión Universitaria Local en ese momento. La Institución Libre de Enseñanza dotó a la biblioteca de un lote fundacional y el Ayuntamiento, presidido por Manuel Llaneza, cedió para su ubicación un local bajo el propio Ayuntamiento. Se da la circunstancia que el primer bibliotecario, Fernando Rodríguez Yllá, fue mi abuelo. En el año 2019 nuestra biblioteca cumplirá cien años.

También la Biblioteca Pública de Turón, tiene mucha solera, pues recoge la herencia de la Biblioteca Circulante del Antiguo Ateneo Obrero de Turón, fundado en 1925.

¿Qué te atraía de esta profesión?

Yo accedí a este trabajo por oposición, como casi todos los profesionales que comenzaron a trabajar en aquellos años en Asturias. En mi caso vi un anuncio en el periódico convocando dos plazas para las Bibliotecas de Santa Cruz y Turón y me presenté. Así que  preparándolas, con ayuda de otros profesionales que ya trabajaban en bibliotecas, fui adentrándome en las Reglas de Catalogación, CDU, encabezamientos de materia…  porque mis estudios universitarios nada tenían que ver con este trabajo.

Una vez que apruebas la oposición y comienzas a trabajar, es en ese día a día, cuando te das cuenta de lo mucho que te gusta ser bibliotecaria. Y descubres, porque nadie te lo cuenta, en el trato diario con las personas, que nuestro objetivo no son los documentos, que en una biblioteca pública el objetivo de todo nuestro trabajo son los usuarios y usuarias de nuestros servicios.

en una biblioteca pública el objetivo de todo nuestro trabajo son los usuarios y usuarias de nuestros servicios

¿Con que libros te aficionaste a la lectura? ¿Cuáles son tus escritores favoritos?

Desde que cumplí dos años, mi padre salía conmigo todos los domingos, me llevaba primero al concierto de la Banda de Música de Mieres, y después al Kiosco a comprar mi Pumby, que era un personaje de historietas creado por José Sanchís Grau. Una vez en casa, mi padre me leía las historietas una y otra vez hasta que me las aprendía de memoria. Cuando aprendí a leer siguió comprándome esos y otros cuentos. También mi madre, puso su granito de arena, era una excelente narradora de cuentos e historias, las transformaba y cambiaba, las hacía suyas, para mí sus versiones fueron mejores que las escritas.

En un principio leía todo lo que caía en mis manos. En el instituto tuve una profesora excepcional de literatura, Carmen Díaz Castañón, que encauzó y pulió ese afán lector, llevándome a unos caminos nuevos y maravillosos.

Cuanto más lees, te haces más selectiva y exigente, así que he ido dejando escritores que en un momento me produjeron ese deslumbramiento que da una buena lectura, porque con el tiempo algunos siguen escribiendo un mal remedo de lo que fue su obra anterior. Así que prefiero hablar de libros favoritos. Y claro son muchos. En lengua española podría citar: La Regenta de Clarín, El Jarama de Sánchez Ferlosio, Cien años de soledad de García Márquez, El hereje de Miguel Delibes, Los gozos y las sombras de Torrente Ballester, La ciudad y los perros de Vargas Llosa, Crónicas del alba de Sender, las novelas de El laberinto mágico de Max Aub, Un día volveré de Joan Marsé o El jinete polaco de Muñoz Molina … y de autores extranjeros: Una habitación propia de Virginia Woolf, La educación sentimental de Flaubert, El extranjero de Camus, Años luz“ de James Salter, Al otro lado del río y entre los árboles de Ernest Hemingway, El gran Gatsby de Scott Fitzgerald, Mientras agonizo de William Faulkner, Al este del edén de John Steinbeck o Mi vida querida de Alice Munro… y tantos y tantos libros que ha llenado “mi hermosa caja de lecturas preferidas”.

¿Qué destacarías de las bibliotecas?

Es difícil buscar unas características comunes a las cuatro Bibliotecas que conforman la Red de Mieres porque son muy diferentes. Para mí lo más importante, lo que destacaría por encima de todo, es el equipo de bibliotecarias que trabajan en la Red, muchas de ellas  van más allá de lo que marcan convenios y acuerdos. El capital humano es el mejor valor de una biblioteca.

destacaría por encima de todo, el equipo de bibliotecarias que trabajan en la Red, muchas de ellas van más allá de lo que marcan convenios y acuerdos

¿Qué perfiles de usuarios recibes? ¿Qué demandan principalmente los usuarios?

En esto creo que nos diferenciamos muy poco o nada del resto de las bibliotecas públicas asturianas, los usuarios son de todas las edades y sectores diferentes de población. Hay que destacar que a lo largo de los años ha ido aumentando el número de mujeres lectoras y ha descendido el de los lectores masculinos.

Señalar también, que con la última reforma de la Biblioteca de Mieres, hemos abierto una Sala Juvenil y siempre está llena de gente joven. Es reconfortante ver su uso y verlos allí. Se ha convertido en un lugar vivo de encuentro, trabajo, ocio y lectura.

En cuanto a las demandas principales son, como no, el préstamo, los préstamos colectivos, el préstamo interbibliotecario, información bibliográfica, uso de la WIFI e Internet, visitas escolares, consulta de fondos especializados…

¿Aconsejas lecturas a tus usuarios?

Si siempre que me lo piden. En ese caso el consejo es objetivo y poco personal. Se atiende claro está,  a los gustos y niveles de lectura que tenga la persona que te lo pide. Los dossiers que hago para los Clubes de Lectura, siempre llevan lecturas recomendadas. Ahí ya busco un equilibro ente lo que se lee y lo que se debe leer.

Sin embargo no sólo aconsejo a los usuarios. También a otras personas, familiares o amigos. En ese caso suelo aconsejar lo que me ha gustado.

Comentar que muchas veces me ha pasado, como a muchos compañeros y compañeras, que la gente se confunde con nuestro trabajo, por desconocimiento claro, y piensan  que tu oficio es leer en el puesto de trabajo y que te has leído todos los libros que hay en la biblioteca. Y eso aún hoy en día, sucede, porque la profesión de bibliotecaria sigue siendo una profesión bastante desconocida.

la gente se confunde con nuestro trabajo, por desconocimiento claro, y piensan  que tu oficio es leer en el puesto de trabajo

Además de los servicios propios de la biblioteca, ¿Qué actividades suelen organizarse en la biblioteca?

Para nosotros las actividades de Animación a la Lectura son muy importantes porque además del fomento de la lectura que es su primera finalidad, queremos que nuestras bibliotecas sean centros de integración social, instrumentos de cohesión social y sobretodo  espacios de relación ciudadana, espacios para el ocio.

Las actividades suelen ser muy variadas. Hay algunas fijas como pueden ser  los Clubes de Lectura, el Taller de Creación Literaria impartido por Fernando Menéndez, Las “Tardes con Leo”, Exposiciones Bibliográficas o los Talleres para los más pequeños.

Sin embargo también programamos ciclos de actividades en torno a una efeméride, un autor, un libro… Las últimas que hemos organizado han sido programadas con  motivo del I Centenario  del nacimiento de Roald Dahl que han sido recogidas en Biblioasturias.

Para la financiación de algunas actividades recurrimos a diversas instituciones. La celebración del I Centenario de Dalh nos la ha financiado íntegramente Liberbank y  las “Tardes con Leo” llevan años financiadas por la Fundación Caja Rural.

¿Cuales dirías que son las principales carencias de la biblioteca?

Las Bibliotecas como dijo una compañera hace poco “están en peligro de extinción”. Y no es ninguna tontería. La administración central y la autonómica, las han dejado desde hace tiempo, con unos presupuestos tan lamentables que vamos cada año perdiendo lectores. Las cifras de préstamos están en permanente descenso y así hasta… ¿la extinción? No sé. Pero si siguen funcionando bien nuestras bibliotecas, es por el empeño de ayuntamientos (muchos sí pero no todos) y sobretodo de bibliotecarios y bibliotecarias.

¿Hasta qué punto la localidad en la que está ubicada y la población que hace uso de ella, ha condicionado las actividades que se organizan?

La ubicación de las bibliotecas mediatiza en gran parte, el uso de la misma por los ciudadanos. Las Bibliotecas de Mieres están muy bien situadas, es un factor  que ayuda en cualquier planificación de actividades. Pero lo realmente importante en una programación de animación a la lectura, es la población, ya que determina a qué grupo diana queremos dirigir nuestras actividades, bien con la finalidad de fidelizar usuarios o bien para acercarnos a los sectores que aún las desconocen.

¿Hay alguna actividad que te haya producido especial satisfacción por la acogida que tuvo?

Todas son satisfactorias. Planificarlas y llevarlas a cabo siempre supone un reto y medir su impacto nos ayuda a mejorarlas. Yo tengo especial cariño a tres actividades que han sido fijas a lo largo de muchos años: los Clubes de Lectura, “Tardes con Leo” y el Biblioteatro. Nuestro primer Club de Lectura, comenzó a funcionar en 1996, estaba exclusivamente destinado a las mujeres, porque era muy escaso el número de lectoras que se tenía entonces. Llevamos 21 años de lecturas, de amistad, de comentarios y tertulias. La participación, se ha ido renovando, pero aún tenemos personas que comenzaron en ese año.

En cuanto a “Tardes con Leo” son herederas de “Tardes de fábula”, una de las actividades que se hacía dentro del PBE (Proyecto Biblioteca Escuela) de la Fundación Betelsmann. Entonces era Magazul la encargada de contar cada jueves un cuento a los pequeños. Cuando terminó el proyecto, recuperamos a nuestra mascota Leo, un joven león, que la sustituyó con gran éxito. En la actualidad Leo es una pieza clave de nuestras bibliotecas, conocido por muchos niños y niñas, se ha convertido en un referente muy importante.

El Biblioteatro se inicia en septiembre y finaliza en diciembre. Trata de acercar el teatro a los niños y jóvenes. Es un medio clave para acercarlos a la literatura, a la vez que fomenta la convivencia entre las distintas edades y sirve como vehículo de integración social. La actividad la dirigen Elena Losa y Rosa Carmen Díaz.

A lo largo de tu trayectoria, ¿Que personas o personas (usuarios, visitantes ilustres…) te han llamado la atención?

Yo tuve la suerte de vivir durante muchos años en Mieres, en una época en la que el Instituto Bernaldo de Quirós, con Carmen Castañón de directora fue un referente de vida cultural. Grandes escritores de la literatura española dieron maravillosos recitales y conferencias: Rafael Alberti, Camilo José Cela, Vázquez Montalbán, Francisco Ayala, Terence Moix o Gonzalo Torrente. Por motivos personales, tuve la suerte de tener conversaciones interesantes con ellos.

En relación con mi profesión también he conocido a escritores y escritoras de gran talla que han pasado por las Bibliotecas de Mieres y también en nuestros Encuentros de Clubes de Lectura de Asturias.

Profesionalmente ha habido muchos compañeros y compañeras que me han influenciado en nuestro trabajo, cómo no mencionar a nuestras queridas  Purina Martínez Cardeñoso y Carmen Prieto,  que me enseñaron a amar esta profesión por encima de problemas y penurias. En cuanto a mi formación, debo mencionar porque no sería de justicia, a Eulalia Espinás y a la Fundación Bertelsmann. Desde que entramos a formar parte del Proyecto PAB y más tarde del PBE, auspiciados por la Fundación, la formación en diferentes materias relacionadas con la gestión y administración de los servicios bibliotecarios, fue constante y permanente a lo largo de diez años.

¿Hay algún proyecto que aún no hayas podido realizar y que tengas siempre en mente? ¿Cuál es y en qué consistiría?

El equipo de bibliotecarias de Mieres, asesorado por Gloria Pérez Salmerón, elaboró un Mapa de la Lectura Pública en Mieres dentro del grupo de trabajo de PAB (Programa de Análisis de Bibliotecas) de la Fundación Bertelsmann.

En su momento abarcaba desde el año 2005 al 2015. El mapa era  un instrumento fundamental para planificar los servicios bibliotecarios de forma coherente y equilibrada. Se trabajó mucho en él y nunca se llevó a cabo. Se perdió una buena oportunidad de mejorar la Red de Bibliotecas de Mieres.

¿Mantienes contacto habitual con tus compañeros de la Red de Bibliotecas? ¿Por qué canales?

Si, el contacto con los compañeros y compañeras es fundamental, te enriquece profesionalmente y además ayuda a compartir problemas y soluciones. Actualmente el contacto es telefónico, también utilizamos Facebook  en los grupos de Animación a la lectura y de Bibliotecas de Asturias. Nuestros Encuentros de Clubes de Lectura, los Cursos del Instituto Asturiano “Adolfo Posada” y algún Congreso de Bibliotecas de vez en cuando, son buenas ocasiones para vernos. Seguimos echando de menos aquellos estupendos encuentros de bibliotecarios en Perlora. Los que tuvimos la suerte de participar en ellos, los recordamos con mucho cariño, porque además de aprender, que aprendimos mucho y bien, se cimentó una amistad que dura hasta hoy en día.

¿Sientes que tu trabajo es valorado?

Es difícil responder a esta pregunta porque la valoración viene siempre dada por otras personas. En nuestro caso por una parte los políticos de los diferentes gobiernos municipales y por otra, los ciudadanos. Con los primero depende del interés que demuestren por las bibliotecas y del conocimiento que tengan del servicio. En estos años en Mieres hemos tenido diferentes concejales y concejalas de Cultura. En su mayoría han valorado nuestro trabajo, en este sentido hemos tenido suerte, sólo hace tiempo, tuvimos una excepción lamentable. En cuanto a los usuarios es más difícil saberlo, pero en general creo que están contentos que el servicio bibliotecario.

¿Cómo has ido viendo la evolución que ha ido sufriendo la profesión en estos años?

Los cambios que he vivido en estos más de treinta  años de profesión, han sido muy importantes. Cuando empecé a trabajar los libros estaban colocados aún por números currens, los ficheros manuales no tenían ni guías, la gente sacaba la ficha del libro que quería y te la daba en mano y ¿los  espacios físicos?… mejor no hablar. Así que mucho y bien han cambiado las cosas. Durante unos años las bibliotecas fuimos una apuesta importante en la política cultural de nuestra comunidad autónoma. Y crecimos, mejoramos y garantizamos un acceso igualitario a la cultura para todos los ciudadanos.

Sin embargo todo pasa, llevamos primero unos años de estancamiento y desidia, y ahora como el tango, “cuesta abajo”. Al final todo se reduce a cuestiones económicas. Pero también de voluntades y la voluntad de quienes gobiernan nuestra comunidad autónoma no está precisamente del lado de las bibliotecas. Es una pena que no se den cuenta del potencial que éstas tienen en sus manos. Basta ver los encuentros anuales de los Clubes de Lectura, para comprobar cuanta gente se mueve en torno a la lectura.

¿Sigues manteniendo la ilusión  y la vocación que te atrajo hasta la profesión de bibliotecaria?

Si, pese a los malos ratos que tenemos todos en un momento u otro de nuestra vida profesional, puedo afirmar que “aún estoy en el camino”.

pediría dos cosas: una Ley de Bibliotecas del Principado de Asturias y un Mapa de Lectura Pública para nuestra Comunidad. Con esos dos instrumentos en la mano podríamos hablar de cambios

Con la experiencia adquirida en este tiempo ¿Qué cosas cambiarías en caso de poder?

Yo creo que pediría dos cosas: una Ley de Bibliotecas del Principado de Asturias y un Mapa de Lectura Pública para nuestra Comunidad. Con esos dos instrumentos en la mano podríamos hablar de cambios, lo demás son parches que nada ayudan a mejorar nuestros servicios bibliotecarios.

¿Cómo afrontas los retos para el futuro de la biblioteca?

Siempre los he afrontado y los afrontaré con curiosidad en su sentido  más amplio, con deseo de saber, de conocer mejor las cosas. No debemos nunca dejarnos, es necesario acoger siempre todo lo bueno que nos da el progreso y que ayuda a dar cada vez un mejor servicio a nuestros ciudadanos, que al fin y al cabo son ellos los que justifican nuestras bibliotecas.

 

(28 de marzo de 2017)

 

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Sobre el autor

Red de Bibliotecas Públicas del Pdo. de Asturias