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Cincoxcinco= Miguel Barrero

 

Miguel Barrero (Oviedo, 1980) es licenciado en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y ha trabajado y colaborado en varios medios de comunicación. En la actualidad publica un artículo semanal en la revista cultural Zenda y forma parte del consejo editorial de El Cuaderno. Ha publicado las novelas Espejo (premio Asturias Joven; KRK, 2005), La vuelta a casa (KRK, 2007), Los últimos días de Michi Panero (premio Juan Pablo Forner; DVD, 2008), La existencia de Dios (Trea, 2012) y Camposanto en Collioure (Prix International de Littérature de la Fondation Antonio Machado; Trea, 2012). También ha escrito el libro de viajes Las tierras del fin del mundo (Trea, 2016) y la obra de no ficción La tinta del calamar (Trea, 2016), con la que obtuvo en julio de 2017 el premio Rodolfo Walsh. Su última novela, El rinoceronte y el poeta (Alianza), acaba de llegar a las librerías.

1. Proponga un menú literario: entrada, plato principal y postre.

A modo de entrante, las Trece fábulas y media y fábula decimocuarta de Juan Benet; en vez de uno, dos platos principales: Nembrot, de José María Pérez Álvarez, y Calle Feria, de Tomás Sánchez Santiago; de postre, la poesía completa de Rosalía de Castro.

2. ¿Cuál ha sido el último libro que ha sacado en préstamo de una biblioteca?

No saco libros en préstamo desde mis años de estudiante universitario, así que no lo recuerdo.

3. ¿Qué escena literaria le viene en este momento a la mente?

«¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo Santo!» El inicio de La saga/fuga de J. B., de Gonzalo Torrente Ballester.

4. ¿Se ha enamorado de algún personaje literario?

No lo recuerdo, así que probablemente no.

5. Sugiera una tríada de poetas.

Antonio Machado, Fernando Pessoa, Ángel González.

6. ¿Cuál ha sido la (o las) Biblioteca de su vida?

La de mis padres. Sin ella no me habría hecho lector, y puede que tampoco escritor.

7. ¿Con qué libro despertaría el amor a la lectura en un adolescente?

Supongo que eso depende de cada adolescente y de sus circunstancias. El tópico aconseja recurrir a La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, o El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger. A mí me atraparon las novelas de Carvalho, de Manuel Vázquez Montalbán, y me gustaron casi todas las de Carmen Martín Gaite y algunas de Ana María Matute. También recuerdo con cariño El club Dumas, de Pérez-Reverte. Pero creo que, en este terreno, Elvira Lindo resulta imbatible, tanto con la serie de Manolito Gafotas como con su novela El otro barrio.

8. Cite tres novelistas a seguir por cualquier lector.

Antonio Muñoz Molina, Javier Marías, Emmanuel Carrère.

9. Proponga una medida a favor de la difusión de la lectura.

Como medida a favor de a difusión de la lectura propondría dar a las Humanidades el papel que debería corresponderles dentro del sistema educativo, lo que incluiría devolverle a la literatura su estatus de asignatura independiente

Dar a las Humanidades el papel que debería corresponderles dentro del sistema educativo, lo que incluiría devolverle a la literatura su estatus de asignatura independiente y hacer que los profesores se dediquen a enseñar en vez de a cumplir objetivos. Mostrar que El Quijote, el Lazarillo o La Regenta son muchísimo más divertidos que Gran Hermano o sus derivados. No sé, quizá las cosas estén en un punto en el que lo mejor que se puede hacer por la literatura sea prohibirla. Lo prohibido produce morbo, y el morbo genera una atracción que en este caso no sería nada fatal.

10. ¿Quiénes son sus compositores o músicos favoritos?

Si se refiere a la música popular —vamos a llamarla así—, me quedo con Bob Dylan, Leonard Cohen y Luis Eduardo Aute. En cuanto a compositores clásicos, tengo debilidad por Satie y por Bach.

11. ¿Alguna lectura ha marcado especialmente su vida?

Varias. El Quijote, de Cervantes; Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne; los relatos de Poe y de Cortázar; Volverás a Región, de Benet; La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza; El jinete polaco, de Antonio Muñoz Molina; El siglo de las luces, de Alejo Carpentier; Pedro Páramo, de Rulfo; El astillero, de Onetti… Se me ocurren muchas más y seguro que se me olvidan unas cuantas.

12. ¿A qué autor rescataría del olvido?

A Álvaro Cunqueiro, que no es que esté olvidado exactamente, pero al que me temo que se lee mucho menos de lo que se debiera.

13. Seguro que podría recomendarnos la visión de al menos tres películas.

Viridiana, de Luis Buñuel; El sur, de Víctor Erice; Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut.

14. ¿Qué poema interpreta sus sentimientos?

Depende del día y del sentimiento. Antonio Machado suele acertar bastante.

15. ¿Cómo ve el panorama editorial asturiano?

Veo el panorama editorial asturiano en buena forma

En buena forma. Tenemos editoriales con una trayectoria larga y sólida, que no necesitan más acreditación que sus catálogos, y otras que han surgido en estos últimos años y que, trabajando mucho y bien, están tomando caminos muy coherentes en los que la excelencia es un requisito irrenunciable.

16. ¿A qué lugar salido de la imaginación de un autor le gustaría trasladarse?

A Comala, a Región, a Santa María, a Macondo, a Yoknapatawpha, a Mágina, a Castroforte del Baralla, a Auria, a la morada del mago Merlín en las tierras de Miranda… No sé si también a Vetusta, a veces tengo la impresión de que esa ciudad ya la conozco.

17. Sus artistas más admirados son… (referido a pintores, escultores, fotógrafos, arquitectos… etc.)

Si los mencionase a todos la respuesta excedería ampliamente los límites de este cuestionario. Me limitaré a citar a Francisco de Goya, en cuyas obras me detengo durante al menos un par de horas siempre que paso por el Museo del Prado. No recuerdo quién dijo que lo que mejor sabemos hacer los españoles es salir en sus cuadros. Estoy de acuerdo.

18. El último libro que ha comprado ha sido…

Han sido varios: La catedral y el niño y Los miedos, de Eduardo Blanco Amor; una antología de Celso Emilio Ferreiro y sendas ediciones de Fragmentos de Apocalipsis y Quizá nos lleve el viento al infinito, de Gonzalo Torrente Ballester. Y, en la misma tanda, un amigo me regaló Zama, de Antonio di Benedetto.

19. ¿Puede el e-book reemplazar al formato clásico?

Tengo mis dudas. El e-book es muy útil para según qué casos y las nuevas tecnologías vienen pisando fuerte, pero al menos para mi generación el acto de leer aún tiene un marcado componente físico que se relaciona con el tacto y el olor del papel. El libro lleva con nosotros unos cuantos siglos, y no va a ser fácil desbancarlo.

20. ¿Podría decirnos cómo ordena su biblioteca personal?

Intenté domesticarla, pero mi biblioteca personal me ha dejado claro que prefiere ordenarse ella sola.

21. ¿Dónde desearía vivir?

La lectura sirve para vivir más y mejor

Depende del día. Puedo encontrarme a gusto en la calle más bulliciosa de Madrid y en el barrio más solitario de Zamora. Va por rachas.

22. ¿A qué persona viva admira?

A todas las que todavía piensan.

23. A su juicio ¿cuál es la mejor obra literaria adaptada por el cine?

Se me ocurren tres adaptaciones que me parecen modélicas: El nombre de la rosa, de Jean-Jacques Annaud, a partir de la novela homónima de Umberto Eco; Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, sobre El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad; Blade Runner, de Ridley Scott, sobre ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick.

24. ¿Qué está leyendo actualmente?

Tiene que ser aquí una novela de Maggie O’Farrell que me regaló mi novia por recomendación de Concha Quirós y que estoy a punto de acabar. En la mesita aguarda su turno Espejo y tinta, de Manuel Rico.

25. ¿Para qué sirve la lectura?

Para vivir más y mejor.

 

El rinoceronte y el poeta

Alianza

208 págs.

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Una enigmática carta abre el camino hacia uno de los grandes enigmas de la literatura universal. ¿Quién fue realmente Fernando Pessoa, aquel escritor genial que se multiplicó en varias decenas de heterónimos mientras mantenía una existencia rutinaria por las calles de Lisboa?

Quizá haya que buscar la respuesta en un complejo entramado donde las glorias marítimas del viejo imperio portugués se funden con la leyenda de Dom Sebastião, el Rey Durmiente, para destilar una rara alquimia en la que las identidades se forjan al compás del aliento inexacto de los sueños.

 

Fotografía  Miguel Barrero: Jeosm

(2 de noviembre de 2017)

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Sobre el autor

Red de Bibliotecas Públicas del Pdo. de Asturias