100 números de ‘Clarín’

 

El Aula Magna de la Universidad de Oviedo ha acogido, este jueves, 27 de septiembre, la presentación del número 100 de la revista Clarín, editada por Ediciones Nobel desde 1996. Clarín nació, como indicó el prólogo de su primer número, con la pretensión de ser un lugar de encuentros de la literatura contemporánea. El número 100 de Clarín cuenta con artículos de Felipe Benítez Reyes, Darío Villanueva, Miguel Sanfeliu, Rodrigo Olay… y poemas de Xuan Bello, Javier Almuzara y Fernando Beltrán. Precisamente estos poetas, Bello, Almuzara y Beltrán, acompañaron a su director, José Luis García Martín, en la presentación de este importante nuevo número.

 

Clarín, haciendo honor a su nombre, dará en sus páginas amplio cartel a la crítica militante. Frente a la vaguedades encomiásticas habituales (esas reseñas que se encargan a un amigo del autor), frente a la seca asepsia profesoral (que tan a menudo se confunde con la ceguera estética) buscaremos al crítico apasionado, a favor o en contra, incluso con un punto de arbitrariedad. Un crítico apasionado puede equivocarse (todos los grandes críticos han cometido grandes errores), pero sin pasión, con la presunta objetividad científica, es imposible acertar ni una sola vez”. Éste era el mapa de ruta que José Luis García Martín, el director de Clarín, escribió en el primer número  de la revista hace 16 años. En Clarín han mantenido fieles el rumbo, y han logrado la hazaña quijotesca de cumplir 100 números en el panorama actual de las revistas culturales españolas.

“La idea de Clarín fue de Graciano García” explica García Martín. “Quería hacer algo que completara literariamente a los Premios Príncipe y que hablara sobre la cantera de escritores. A mí me pareció algo apasionante”. José Luis García Martín, profesor de Literatura en la Universidad de Oviedo con una reconocida trayectoria y numerosas obras publicadas, ya había dirigido otras revistas culturales, por lo que parecía la persona ideal para llevar a cabo este encargo. “De momento, Graciano no se ha cansado, ni yo tampoco” comenta el director de Clarín. 

Clarín es una revista donde se habla de todo al alcance de cualquier lector culto, que no especializado”

Desde aquel enero de 1996, la revista Clarín ha salido con puntualidad suiza cada dos meses. A pesar de ser una revista de literatura, en sus páginas encontramos cine, pintura, viajes, caleidoscopios, tijeras, balones… casi todo lo nombrable . “La literatura se puede entender en dos sentidos” declara García Martín, “la literatura como creación (cuentos, poemas…) y la literatura como ensayo, que es una forma de reflexionar sobre todos los aspectos. Por eso Clarín es una revista donde se habla de todo al alcance de cualquier lector culto, que no especializado”. Así, Clarín no es una publicación destinada a estudiosos y catedráticos de literatura, sino a  aquellos apasionados por las letras que, al igual que Borges, piensen que de todos los instrumentos del hombre el más asombroso sin duda es el libro porque es una extensión de la memoria y la imaginación.

Una de las características de Clarín es que en sus páginas tienen cabida artículos de autores de primer orden de la literatura nacional e internacional, y también autores noveles (muchos de los que se pasearon por las páginas  de esta revista son hoy en día escritores ampliamente reconocidos y editados). En los primeros números colaboraron con la Clarín escritores asentados como Felipe Benítez Reyes, Andrés Trapiello, Juan Manuel de Prada o Juan Bonilla. En esas misma páginas comenzaron a publicar (para más tarde despegar) Martín López Vega, José Luis Piquero, Javier Almuzara, Lorenzo Oliván… Clarín es una isla donde se refugia la literatura huérfana de subvenciones y que no depende del mercado” comenta su director. Como no podía ser de otra forma, el número 100 sigue manteniendo esta filosofía. En este número participa de nuevo Felipe Benítez Reyes (“porque la literatura es tradición y también novedad” explica García Martín) y gente nueva como Rodrigo Olay, un joven poeta asturiano de 20 años. “Que en Clarín colabore gente que tenía tres o cuatro años cuando nació la revista me parece muy significativo” añade José Luis García Martín. El director de la publicación no quería que este número 100 estuviera lleno de felicitaciones y palabrería vacua de relleno. “¿Para qué echar los restos en un especial si no existe una continuidad? Lo que quería era hacer un número que siguiese interesando a los lectores y no defraudara”.

Clarín es una isla donde se refugia la literatura huérfana de subvenciones y que no depende del mercado”

García Martín tenía muy claro desde el principio que había que pagar a todos los colaboradores que trabajasen con Clarín, algo que no suele ser demasiado habitual en las revistas culturales, en las que parece que el pago o la recompensa por el trabajo es precisamente dejar publicar al autor. Como anécdota, Hilario J. Rodríguez, hoy en día un reputado crítico cinematográfico, siempre cuenta que el primer artículo que le pagaron fue en Clarín. “Una revista cultural no da dinero” explica García Martín “basta con no perderlo”.

Una de las grandes satisfacciones que José Luis García Martín se ha llevado al frente de Clarín fue el Premio al Fomento de la Lectura concedida en 2001 a la revista por el Ministerio de Educación y Cultura de España en reconocimiento a  “su creatividad y su independencia” y por “la propuesta de lecturas que suele hacer la revista, con la que facilitan el acceso de los lectores a las obras tanto de escritores reconocidos como de nuevos creadores”. La relevancia sociocultural de Clarín se puso de manifiesto una vez más el pasado mes de junio cuando su director fue invitado a presentar el número 99 de la publicación en el Instituto Cervantes de Pekín. “Esta invitación y la presencia de la literatura española y asturiana en el gigante asiático a través de Clarín han sido todo un reconocimiento y estímulo para la revista”, en palabras de José Luis García Martín.

Clarín, este inmenso escaparate cultural, que cumple 16 años y cien números, continúa con la misma pretensión con la que nació: ser un lugar de encuentro de la literatura contemporánea, algo hasta entonces inexistente, que halla su espacio en Oviedo, el mismo lugar “donde desde un rincón del casino un periodista bilioso fue capaz de traer en jaque a toda la literatura de su tiempo y aún tuvo tiempo para escribir La Regenta y un puñado de cuentos memorables”.

 

(26 de septiembre de 2012)

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